¿Pequeñas? trampas de la traducción

Lo que cuesta el ‘billion’ que no es billón

El dinero tiene su propio lenguaje, sobre todo en Bruselas. “A billion euros” en inglés es “um bilhão de euros” en portugués. En español, podría parecer que “billion” es “billón”, pero “a billion euros” es “mil millones de euros”. Para confundir aún más las cosas, ese “billion” es “milijarde” en croata, y “miljard” en holandés. Cuando un francés dice “un billion”, que en español es lo mismo, se refiere a lo que en inglés se llama “trillion”. Y un “Billiarde” alemán es un “quatrillion” francés, un cuatrillón. Cómo no.

Con las ampliaciones de la UE, el número de traductores ha pasado de entre 200 y 300 a entre 2.000 y 3.000

En estos tiempos de austeridad, los gobiernos nacionales están deseando recortar el presupuesto de la UE, y por eso se recibió con tanto entusiasmo un reciente discurso del presidente alemán. Al hablar en febrero sobre el futuro de la integración europea,Joachim Gauck propuso que el inglés se convierta en lengua oficial de la UE: “Es indudable que, para los jóvenes, el inglés es ya la lingua franca. Pero creo que no debemos dejar la integración lingüística a merced del azar”. Música para los oídos tanto de los federalistas como de los halcones fiscales: si en los pasillos de Bruselas se hablara inglés, la UE sería más racional y eficiente.

¿Pero es realista esta propuesta? Hasta cierto punto, confirmaría una tendencia ya existente. Desde el big bang de la ampliación al este de Europa en 2004, el uso del francés en las reuniones ha caído de forma considerable, y el alemán lleva ya un tiempo siendo lengua oficial solo en teoría. Los documentos del Parlamento Europeo ya solo se traducen a las lenguas que tienen algo que ver con el tema: por ejemplo, no existen transcripciones de los debates sobre política de pesca en checo.

El uso del francés en la UE ha caído y el alemán lleva ya un tiempo siendo lengua oficial solo en teoría

Pero, si los Estados miembros del norte y el este adoptaran el inglés como lengua oficial, el sur se levantaría en armas. Algunos diplomáticos franceses se han quejado de que el inglés introduciría de contrabando ideas “anglosajonas” sobre política y economía en la elaboración de las políticas europeas. El pasado diciembre, un periodista del diario francés Libération boicoteó una rueda de prensa sobre la presidencia de la UE en Dublín porque se iba a celebrar exclusivamente en inglés. Si de verdad no había dinero para traductores, dijo en su blog, entonces deberían haberla hecho en gaélico.

Además habría obstáculos legales. “Imponer el inglés como lengua oficial de Europa sería profundamente antidemocrático”, dice Diego Marani, novelista y responsable de políticas en la Dirección General de Interpretación de la Comisión Europea. No solo no contribuiría a la integración de Europa, sino que podría hacer que el proyecto fuera aún más elitista. El coste total de la labor lingüística en la UE, destaca Marani, equivale más o menos al coste de dos cafés por persona y año: un precio muy barato a cambio de tener más democracia.

¿Y otras soluciones alternativas? La propuesta de que el latín fuera la lengua de trabajo oficial de la institución, por desgracia, es un viejo chiste, pero un intérprete opina que sería más justo que la lingua franca fuera el esperanto, y no el inglés. Otro sugiere que no se permita nunca a los diplomáticos utilizar su lengua materna, para que nadie juegue con ventaja. Los empleados de la oficina de Marani han experimentado con el “europanto”, una cosa que él califica como “der jazz des linguas”: un idioma hecho de una mezcla libre de lenguas europeas, sin reglas gramaticales y con un vocabulario ilimitado.

Lo del europanto es una broma, desde luego, pero el mensaje que lleva implícito es serio. Tal vez no se deba imponer una lengua europea común, pero eso no quiere decir que, a la larga, no se vaya a desarrollar una lengua así de manera natural. El año pasado, un veterano traductor del Tribunal Europeo de Cuentas, harto, reunió un documento de 33 páginas con expresiones en inglés que se utilizan mal habitualmente en las publicaciones de la UE (“to precise” cuando se quiere decir “resumir”, “actors” para hablar de personas u organizaciones que intervienen en algo, cuando su significado es “persona que actúa sobre un escenario”). A lo mejor, esa eurolengua que tanto chirría a oídos anglófonos es la nueva lingua franca que está formándose ante nuestras narices. Discardant la textbuch, externalise sus sprachangst y just improviste.

 

Publicado en EL PAIS el 23 de abril de 2013: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/23/actualidad/1366715144_853186.html

Traducciones. Hagámoslo bien.

Decálogo:

  1. Traduce solo las partes que aporten información relevante de los documentos, o redacta documentos nuevos que sean más breves i tradúcelos enteros.
  2. Recurre al texto solo cuando sea absolutamente necesario o cuando sea la manera más eficaz de comunicar el mensaje.
  3. Conserva el tono local si te parece adecuado, pero consulta con los traductores la viabilidad de la adaptación. En los documentos escritos, no olvides incluir los prefijos internacionales en los números de teléfono y fax.
  4. El valor añadido que ofrece un profesional o una empresa de traducción (selección de traductores, gestión del proyecto, control de la calidad, conversión de archivos, homogeneización de los proyectos multilingües, etc.) tiene un coste, pero te ahorrará horas de trabajo.
  5. Muchos traductores o empresas de traducción proporcionan por norma traducciones «para informar», en lugar de entregar una «reformulación» o «adaptación». Para evitar malentendidos, es importante dejar las cosas claras de entrada ¡y por escrito!
  6. Es importante explicar al traductor o traductora la finalidad del texto que quieres traducir, para que pueda hacer una versión en la lengua extranjera que cause el mismo efecto en el público al que se dirige.
  7. Profesiones de idioma, expertos o estudiantes: la decisión es tuya. ¿Dejarías las declaraciones fiscales de tu empresa en manos de estudiantes de economía para ahorrar? ¿Consideras de poca importancia un catálogo, una carta, un informe anual o un discurso de tu empresa?
  8. El bilingüismo, per sí solo, no garantiza la fluidez para escribir ni la capacidad para traducir.
  9. Los buenos profesionales se preocupan por mantener el día sus conocimientos lingüísticos en cualquier lugar del mundo. También suelen plantear preguntas durante el proceso de traducción al analizar completamente las frases.
  10. Algunas empresas de traducción han desarrollado sus propios programas para ciertas combinaciones de idiomas y especialidades concretas: funcionan mucho mejor que los paquetes que podemos encontrar de oferta, pero no es un servicio gratuito y también necesitan la revisión final de un profesional.

Extracto de Traducció Fem-les bé. Guia pràctica per encarregar traduccions, de la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes de Cataluña

What makes for a successful translation project?

(1) Plan ahead. Include translation as an element of your overall project and not something to tack on at the end of production. That way you can anticipate costs and keep the project on budget.

(2) Pay attention to the source content. Have a final version of the source content revised for style, consistency, and readability before you submit it for translation.

(3) Start with specifications. Project specifications must be developed during project initiation and used throughout the rest of the project. Specifications are the statement of the requirements, terms and conditions as specified in the client-translation service provider agreement.

 

Everyone agrees that quality is important, but how do you define it? A quality translation is one that follows appropriate specifications. There are two key elements in this deceptively simple yet powerful definition: specifications and appropriateness.

 

The job of a Translation Service Provider is to make sure specifications are appropriate and then follow them exactly, including delivering on time. In the process, the TSP is entitled to make a reasonable profit and the requester should expect a quality result at the lowest feasible cost. When requesters and providers collaborate and keep end-users – those who actually use the translation – in mind, everyone wins.

 

Based on Almost everything you always wanted to know about translation by Lola Bendana & Alan Melby